Carlos E. Carbajosa | Potchefstroom
La gripe parece superada, pero no su ansiedad
por estar al lado de la selección española.
Manolo Cáceres y su bombo no aguantan más en
Valencia y han empezado a llamar a todos sus
amigos y conocidos para conseguir pasajes para
viajar lo antes posible hasta Durban, donde el
próximo miércoles España se juega su pase a la
final de un Mundial.
Como se
recordará, el pasado jueves, tuvo que marcharse
de Sudáfrica de urgencia debido a una fuerte
gripe que se le complicó de manera grave. Ya se
encuentra bien. "Tengo que estar ahí, pero el
viaje de ida y vuelta es carísimo". A Manolo no
le llega porque su plan es viajar para quedarse
y presenciar la final (11 de julio en
Johanesburgo) o el partido por el tercer puesto
(10 de julio en Port Elizabeth). Los traslados y
la estancia elevarían el gasto muchísimo.
En la
Eurocopa de 2008 logró la subvención de Turismo
de Neustift, el enclave austriaco donde la
selección gestó su éxito. Aquel dinero apenas le
llegó para aguantar hasta la final. "Estoy
intentándolo por todos los sitios, pero se ve
que estamos en crisis porque no hay manera",
afirma el aficionado más popular de la selección
nacional desde hace nada menos que 28 años,
cuando saltó a la fama en España'82. Manolo 'el
del Bombo' se ha puesto con comunicación con la
Federación Española de Fútbol para ver si desde
Sudáfrica sus responsables pueden echarle una
mano.
Manolo
vivió con enorme tensión el encuentro de
semifinales frente a Paraguay. Lo hizo en el bar
que regenta en Valencia. Estuvo acompañado por
numerosos aficionados. Todos siguieron el
partido a través una pantalla grande de TV