Por la mañana juraba que si España se metía en la
final del Mundial, él (y su bombo) se plantaban en
Sudáfrica sí o sí. Diga el médico lo que quiera. "Voy,
aunque muera en el campo", prometía. Por la noche, ya no
descartaba seguir en directo las semifinales contra
Alemania. "Lo intentaré...".
Manolo el del Bombo vivió este sábado su primer
partido de la selección por la tele en más de 28 años.
Desde el Mundial'82 no se había perdido ni un solo
partido de España. Un gripazo complicado por el frío
africano le obligó a volver a Valencia y el seguidor más
popular de 'la Roja', lejos de meterse en cama y tomar
frenadol, decidió hacer reposo en el bar que regenta a
escasos metros del estadio de Mestalla.
A las 20.30 horas, Manolo tenía el bar como el Ellis
Park. Miles de personas llenaron el local y su terraza
para seguir el España-Paraguay. Hubo tensión porque las
pantallas de televisión del bar también se griparon y la
cosa tardó en arrancar, hubo nervios porque los de Del
Bosque las pasaron canutas, se acabaron las uñas y las
bravas, y hubo bombo, mucho bombo.
Manolo estaba asustado porque entre la tos y el bombo
sufren sus hernias, pero anoche se volvió a colgar el
instrumento y su bombo volvió a sonar con fuerza para
cantar el gol de Villa. Aunque fuera, por una vez, a más
de 8.000 kilómetros de Johanesburgo.