Manolo el del Bombo: “Está tan bien España que ya
ganamos sin bombo”
El aficionado español más ruidoso quiere alcanzar
las 12 citas mundialistas de su camiseta
www.360gradospress.com 14/04/2009
ÓSCAR DELGADO, Valencia. Cumple 42 años como el
aficionado número doce más ruidoso de España. Comenzó a
tocar el bombo en Huesca, aunque el primer partido de la
selección española al que acudió con su peculiar instrumento
fue frente a Chipre, en 1979. Desde entonces, ha viajado
para animar a España a siete mundiales y a seis eurocopas
(con sus correspondientes fases de clasificación), ha
convertido su bar (ubicado junto al viejo Mestalla, en
Valencia) en un Museo del Fútbol abierto a aficionados de
todos los gustos y espera poder cumplir su sueño de ver que
la selección gana el Mundial y de alcanzar algún día doce
mundiales apoyándola. Es la vida de la grada, un apéndice de
los once que llevan la roja en el césped y el sello
inconfundible de la afición española. 360gradospress ha
compartido con Manolo el del Bombo recuerdos de cuatro
décadas y el momento dulce que actualmente vive el fútbol
español.
¿Cuántos años lleva con su bombo a cuestas?
Con el bombo empecé en Huesca hace 42 años, luego vi que
la gente se lo pasaba bien y yo también, así que continué
hasta hoy.
¿A cuántos partidos ha acudido Manolo con su bombo?
De la selección española a unos 350 partidos. Llevo 7
mundiales de fútbol y 5 ó 6 eurocopas.
¿Cuándo empezó a sentir que la selección española
necesitaba de un 12 sonoro tan personal?
De Huesca a Zaragoza, de ahí a Monzón y luego se me ocurrió
seguir a la selección española en uno de los partidos que
salió fuera. Fue en 1979 contra la selección de Chipre.
¿Siempre ha utilizado el mismo o ha tenido que cambiar
de bombo?
No, he cambiado y he regalado muchos. Uno lo regalé aquí en
Valencia, otro a unos españoles en Venezuela, otros se han
perdido…
Menuda fase de clasificación para el Mundial está
viviendo: en Bosnia casi le roban el bombo, en Turquía se lo
confiscan…
En Bosnia, al terminar el partido de la selección española
sub-21, me subí con el conductor al autocar. Se le olvidó
cerrar el maletero y, tras escuchar un ruido, bajamos y
vimos a dos gamberros que se habían llevado el bombo. Pero
entre el público y la policía lo consiguieron recuperar.
¿Qué le dijeron en Turquía para justificar la
confiscación de su bombo?
Allí todo fue muy bien, la gente antes del partido fue muy
amable y muy simpática. Sólo que al llegar al estadio me
prohibieron entrar con el bombo. Durante los primeros 15
minutos estuve pendiente y comprobé que no había ni bombos
ni había nada. Pero al cumplirse el minuto 25 comenzaron a
sonar tres bombos, las bengalas y tal. Pero ganamos (risas).
Está tan bien España que ya ganamos sin bombo.
¿Recuerda otras situaciones comprometidas?
Sí, en una final de la Recopa de Europa que jugó el Valencia
en Bruselas pasamos mucho miedo. Aún vienen por aquí los
clientes y me lo recuerdan.
Y del capítulo de satisfacciones y de recuerdos
imborrables, ¿cuál nos aporta?
El recuerdo más bonito es el de la placa que entregué a los
reyes en el estadio La Romareda de Zaragoza, coincidiendo
con un Barcelona-Real Madrid que ganó el Barça 2-1, con gol
de Marcos. En el descanso le dijeron al Rey que llevaba la
corbata del Barcelona…
¿Cree que esta campeona de Europa necesita del número
12 y de su bombo como las anteriores?
Como le he dicho ya ganamos casi sin bombo. Estamos
fenomenal, además sale un jugador, sale otro y lo hace tan
bien. Llevamos una línea muy buena.
A buen seguro, los actuales jugadores le verían por
televisión en México 86 cuando animó con su bombo a
Butragueño, Eloy, Camacho, Zubizarreta y compañía, ¿con
quién de ellos ha conseguido mantener una relación más
fluida?
Bueno, yo tengo buena amistad con todos. Pero quizá con el
que conservo un mayor trato es con Butragueño. Me encuentro
a su padre en todos los partidos; el otro día estuve con él
en Turquía. Luego también con Alfonso, su hermano Iván, De
la Peña, Poli Rincón… Para mí son todos iguales, me hablan
de los de ahora pero yo me acuerdo de todos los que han
pasado desde hace 30 años.
¿Se paga los viajes o se los pagan por animar?
En la Eurocopa, por ejemplo, hice publicidad a la cerveza
Cruzcampo. El dinero que me dieron me lo gasté en los nueve
músicos que me acompañaron. Algo que me hizo muy feliz, ya
que llevar a una charanga durante todo el campeonato es algo
que la gente de todos los países agradeció. Luego la
selección española, que cualquier persona pagaría por ir con
ellos, no me cobra el avión ni el hotel cuando vamos para
dos días. Si es un campeonato me llevan y luego yo me tengo
que buscar la vida. Pero yo estoy muy agradecido y muy
contento.
¿Cómo le dio por convertir su bar en Museo del Fútbol?
Con tanto viaje comencé a tener muchas fotos. Hoy tengo para
llenar tres locales como éste. Una vez en un viaje a Rumania
fui a un bar que tenía todas las bufandas puestas en el
techo, me gustó y las coloqué igual aquí. Me han enviado
muchas para que las coloque junto a las otras.
¿Qué anécdotas guarda ya entre estas paredes?
Principalmente las relacionadas con la gente a la que le
gusta encontrar la bufanda o la camiseta de su club.
¿Se llevará un bombo de repuesto a Sudáfrica?
Me llevaré un bombo y seis ó siete parches porque cada dos ó
tres partidos se ponen blandos y hay que cambiarlos. Si
España dura mucho tiempo en competición, usaré todos los
parches. Ojalá lleguemos lejos; ya no digo ganarlo pero sí
al menos a semifinales o a la final.
¿Se atreve a hacer alguna promesa si España gana el
Mundial?
No, prefiero seguir animando y alegrarme más que por mí por
todos los españoles que lo puedan ver.
Y si lo gana, ¿le quedará algo más por ver como
aficionado?
Me gustaría cumplir 12 mundiales. Siempre luzco la camiseta
con el número 12 y sería simbólico. Llevo siete, el
siguiente será el octavo, tengo 61 años y espero que aunque
a los dos últimos tenga que ir con garrotita pueda cumplir
esa ilusión.
Por: Óscar Delgado
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